Juan

Archive for October, 2011|Monthly archive page

Los 9 gozos del zombi

In Uncategorized on October 14, 2011 at 1:42 am

Una de las mejores maneras de calibrar la capacidad de resistencia de una colectividad es preguntarse qué pasaría si tuviese que enfrentarse a una invasión zombi. Los zombis son una amenaza muy delicada por nueve motivos: en primer lugar, no tienen líder. En los numerosos artefactos culturales construidos sobre la figura del zombi no suele aparecer un caudillo, un ultrazombi con el poder de dirigir en una dirección determinada a sus acólitos. No tienen a nadie sobre quien intervenir verticalmente, nadie dispuesto a ubicarse en la cadena de control de los humanos. Esto desquicia a quienes quieren engatusarlos. En segundo lugar, todos quieren lo mismo: acabar con la sociedad de los humanos y construir una sociedad zombi. Normalmente, los humanos no entienden cuáles son los planes de los zombis, solo ven cuerpos repulsivos que caminan hacia ellos con los brazos hacia adelante, como si pidieran algo. Por eso en las películas y los libros los zombis son una amenaza que hay que destruir, nada más. Pero mis informantes me dicen que no es así, que los zombis tienen sus propios planes. En tercer lugar, tienen una manera muy efectiva de convertir humanos en zombis: muerden. El problema con esto es que no hay medios materiales para evitarlo. El único modo de librarse de la mordida es devolverlos al lugar en el que estaban, bajo tierra. En cuarto lugar, desde el punto de vista del humano, son intercambiables. Es como para tener miedo: cuando uno desaparece aparece otro deseando lo mismo: morder; y pidiendo lo mismo: que te hagas zombi. Nunca terminan de surgir y pueden aparecer en cualquier lado. En verdad, generan ansiedad. En quinto lugar, no discriminan. Cualquier humano es una víctima potencial: una niña rubia, un anciano que fuma en pipa, una señora con un collar de perlas, un patinador, una joven obediente, un joven halitoso, un señor con barba, un bibliotecario, una ingeniera, un delegado adjunto, una consejera administrativa, un secretario del departamento de, una ministra de, un vicepresidente de, un presidente y qué. No se puede hacer nada porque desde el punto de vista del zombi, los humanos son intercambiables (y, además, glups, apetitosos) En sexto lugar, no pueden dejar de actuar como zombis. Pasa que no tiene poder sobre sus acciones. Solo están interesados en morder y solo pueden intentar morder. No era así antes, en los días gloriosos en que estaban muertos. Entonces tampoco tenían poder sobre su cuerpo ni sobre su alma, pero al menos no lo sabían. En séptimo lugar, no es posible dialogar con ellos. La situación es como sigue: en el pasado los zombis fueron humanos, por lo que pueden entender los discursos de la comunidad que amenazan. Pero los voceros de la esa comunidad no pueden entender a los zombis a menos que hayan sido previamente mordidos. Muchos se preguntan si existen zombis que se hacen pasar por humanos. Sí, existen.  Y, lo que es peor, estos humanombis ― así se llaman ― siguen dialogando con los miembros de su antigua comunidad de humanos desde casa.  Son esos zombis que conspiran en internet, por teléfono, utilizando cualquier medio que les permita permanecer en el anonimato. Utilizan textos e imágenes ideológicamente orientados a predisponer más humanos a la mordida zombi. Pueden parecer más peligrosos que los demás, una especie de espías dobles o conversos. Puede parecer que hace falta una nueva Inquisición para acabar con ellos. Algunos humanos píos están de acuerdo en que eso es, exactamente, lo que hace falta. En octavo lugar, han visto películas sobre zombis, han leído libros sobre zombis. En efecto, la imaginación de los humanos les ha advertido acerca de los métodos usados en el pasado para acabar con ellos. Lo cierto es que han tenido tiempo de aprender de su derrota, porque siempre han terminado perdiendo la partida. En noveno lugar,  no quieren jugar más al mismo juego precisamente por haberlo perdido tantas veces. Se han rendido a la evidencia de que no pueden ganar sobre un tablero que otros han escogido. Así que ahora rehúsan jugar con la baraja trucada de la Transición. Y parece que, antes de que vuelvan a meterlos bajo tierra, quieren cambiar el juego y el final de la película.

Foto de nacho, de www.balancindeblancos.comFoto de Nacho, www.balancindeblancos.com

Advertisements