Juan

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¿Burbujada en el Congreso?

In Uncategorized on June 15, 2011 at 1:00 am

Propongo que a la manifestación del próximo domingo 19 de Junio llevemos un pompero y hagamos nuestras propias burbujas frente al Congreso de los Diputados. Como ya sabemos, una de las principales causas de la actual situación española ha sido la burbuja inmobiliaria. Sus consecuencias han sido devastadoras: desde el año 1998, el coste de la vivienda comenzó a crecer a un ritmo exagerado, lo que incentivó una especulación que a su vez provocó que el crecimiento de los precios se acelerase. Por otro lado, los bancos españoles, en consonancia con la tendencia de la banca mundial, concedieron préstamos a gente que no podía pagarlos, sumergiéndose en una ola de delirio colectivo que ha sido retratada en su dimensión internacional por Inside Job y en su dimensión española por muchos libros, vídeos y películas.  Hoy, aquellos que se hipotecaron a 30 o 40 años y que han perdido su trabajo o no pueden hacer frente a los costes de su hipoteca, deben emigrar o trabajar toda su vida en negro. Incluso si deciden devolver la casa y asumir la pérdida del dinero que ya han pagado, la hipoteca no se cancela.

Por ello, propongo que a la manifestación del próximo domingo 19 de Junio llevemos un pompero y hagamos nuestras propias burbujas frente al Congreso de los Diputados. O mejor, que en lugar de uno, llevemos dos: así, si a quien está a nuestro lado le gusta la idea, podemos darle uno para que haga su propia burbuja, mucho más inofensiva y pacífica que la burbuja inmobiliaria que ellos crearon, no supieron controlar, consintieron y auspiciaron. Un gesto mínimo, pacífico y cargado de simbolismo. Porque nuestra economía en los últimos años ha sido como esa burbuja que asciende antes de romperse y no es un tema ante el cual se haya tomado ni siquiera una medida efectiva. Antes bien, todo lo contrario.

Así que, por eso, burbujada en el Congreso.

Solo el 15m nos sacará de la crisis

In Uncategorized on June 6, 2011 at 7:30 am

Tras 15 días protestando en la mayor manifestación de nuestra historia por extensión, afluencia y originalidad,  ni un solo político se ha posicionado en relación a nuestras propuestas. Por otro lado, ha terminado mayo sin que los medios hayan hecho el típico reportaje en blanco y negro de  mira-que-guapos-jovenes-e-idelistas-éramos-en-el-68. Probablemente muchos se lo han ahorrado porque nos comparan con aquellos sesentayocheros. Otros, o a veces los mismos, prefieren las revueltas árabes como marco de comprensión y referencia de comparación. Lo que no deja de ser curioso, porque cuando leo las propuestas de DemocraciaRealYa, tomalaplaza.net, de la comisión de economía del 15m y las páginas web de las más de 550 acampadas en todo el mundo a mí se me viene a la cabeza la revolución islandesa.

Ausencia de respuesta por parte de los políticos, incomprensión por parte de los medios. Y, sin embargo, desde hace unos días tengo la impresión de que lo único que nos sacará de la crisis son nuestras propuestas. Porque sabemos, gracias a la experiencia de otros países, que los así llamados “rescates” no funcionan. Antes bien, como Grecia y Portugal ya han experimentado, aceleran el derrumbe. Y sabemos también que las medidas de austeridad tampoco funcionan. Antes bien, de nuevo, Grecia, Irlanda y Portugal nos enseñan recientemente que en lugar de ayudar, esas medidas empeoran las cosas. No obstante, aparte de las medidas de austeridad y  los recortes, ¿qué otras alternativas se han planteado para evitar nuestra anunciada caída?

Se lo preguntaba a un amigo, economista y businnesman estadounidense, muy interesado por la ola de protestas que afectan a España, Islandia, Grecia, Portugal, Inglaterra y los propios Estados Unidos (su deuda soberana ha todado techo también). Estábamos en una terraza, tomando un summer sunset  (la revolución será coctelizada o no será). El hombre no supo responder. Pero esa noche, cuando estaba en casa, abro mi mail y me encuentro un mensaje suyo que decía ―traduzco― lo siguiente: Juan, he estado pensando sobre lo que hablamos esta tarde. Si he de serte sincero, creo que las reformas que reclamáis ayudarían a estabilizar la economía española al eliminar la corrupción y reducir la economía sumergida. Así que, aunque al principio habría un corto período de inestabilidad, a la larga crecería la estabilidad y la viabilidad de vuestra economía. Eso, consiguientemente, ayudaría a estabilizar la eurozona. Además, si otros países europeos conocen vuestras propuestas, presionarán al gobierno español para que las ponga en marcha. Me explico: desde una perspectiva económica,  a los inversores de la eurozona últimamente les preocupa  la economía española (así como la griega, la portuguesa, la italiana y la irlandesa). Como las medidas de austeridad no son bien recibidas, la gente fuera de España ve vuestras protestas vinculadas al paro y a la pérdida de gratuidad de servicios sociales básicos. Pero la verdad es que si se llevaran a cabo las reformas que proponéis se rebajaría significativamente el gasto público, lo que a su vez supondría recortar la deuda soberana. Y dado que los inversores están  preocupados por la incertidumbre del mercado, lo que ven ahora,  a causa de las protestas, es más incertidumbre aún, en lugar de potencial para una estabilidad duradera. Sin embargo, si conseguís transmitir el mensaje de que las reformas a la larga fomentarán la estabilidad, tanto los inversores como otros gobiernos presionarán a vuestros políticos para que las apliquen. O, al menos, si eso no sucede, vuestros políticos las considerarán,lo que calmará un poco a quienes protestáis, favoreciendo la deseada estabilidad. Esto desde un punto de vista estrictamente económico. Por supuesto, entiendo tu frustración y entiendo que, aunque simplemente considerasen lo que pedís, muchos de vosotros no pararíais hasta conseguir que se aplicase.

Pensé:  it makes sense (tiene sentido). Y me quedé un rato delante de la pantalla, intentando recordar esto o algo parecido en alguna de las múltiples columnas de opinión de nuestros periódicos, en alguna de las múltiples noticias televisivas y debates sobre el 15m, en algún discurso de algún político sobre nuestras propuestas (ah, cierto, que ni siquiera las han comentado). Qué triste. Qué triste es España. Vamos directos a la catástrofe, vemos este tsunami venir mientras unos hablan de cómo el tuit empobrece el lenguaje, otros quieren matarnos y otros dicen que tenemos suerte porque vamos a Londres por 30 euros. Vemos este tsunami venir y los únicos que proponemos una vía para resolver la situación somos ignorados, tergiversados, insultados, ninguneados, incomprendidos y apaleados.